
Hay quienes ramifican este tema y se trenzan en discusiones estériles, que si el reaggetown o la cumbia, que si son expresiones culturales o no. Ese no es el objeto en este momento. Hablar de la música en general y lo que despierta y moviliza en un orden natural es lo que me interesa. Su influencia es como lunática sobre todo lo que tenga en sus componentes agua. Me refiero al agua = vida, como el fecundo medio donde se gestó la vida y a la luna y la música estrechamente unidas. Ojo! que si ahondamos hay más relaciones del todo con el todo y se puede llegar a convencer al más escéptico de la presencia de Dios en cada cosa, puesto que es muy racional y demasiado perfecto el plan. La creación es perfecta señores, sólo debemos absorberla, dejando de lado los prejuicios, las inhibiciones y todos los etcéteras. La duda existencial debe llevarnos a correr los velos, a sacarnos las vendas de los ojos, sin olvidar que “quien que añade sabiduría, añade dolor”.
Tengo un gran amigo que recalca que “todos buscan el milagro y el milagro ya lo tienen, ¡es la vida!”. Tan así es, quizás tan expuesto está el propósito, que no lo vemos.
Recomiendo diariamente (si es posible al despertar) el silencio, la reflexión, seguidos de momentos concienzudos de alegría, de música, para sopesar lo que aún parece irremediable. Acaso esto ¿no es cercano a orar?. Acaso no bien-predispone?. No creés que la alegría es un imán que trae más alegría y consecuentemente éxito?. Como dice mamá: “es creer o reventar” ¡jaja!.