martes, 13 de mayo de 2008

Traslación

by grace



niebla
ruta
niebla

eucaliptales y pinares
yuyos bebiéndose las aguas
vacas pastándose los versos
bebiéndose los cielos del estanque

“niebla” llaman
a estas nubes
que han bajado
del limbo
sin pretexto
.
.
.

-.-

Cientos o miles de camiones
algunos aguiluchos, ciertas garzas
algunos poetas
van y vienen, preceden
la ruta del sol.

-.-

Un estero!
¿qué hacemos sin piernas
a orillas de un estero?
¿qué somos al lado del silencio de la hierba
o del silbido agudo de los juncos?
¿qué rozamos debajo de una nube?¿acaso las tinieblas de la inopia?
¿acaso la impericia de creer que un pato o una bandada de ellos
carece de impunidad
para cruzar la misma niebla
con el semáforo en rojo?
.
.
.
Lo cierto es
que un estero
que rima con austero
y la vida que guarda
o que propaga
tan
discretamente,
logró partirme la cabeza.

-.-

Es despertar
y ver niebla sobre campos
y al mismo sol
desperezase
entre cielo y niebla.

Ojeando esto
la primer expresión del día es:
¿tengo siempre el reino tan a mano
o Dios me consiente de tal modo
que hoy
sòlo por hoy
me lo ha bajado?


-.-

Ya se han posado los horneros
en los tendidos eléctricos
exaltando la luz.

-.-

Ruta y más vacas
desayunándose los campos.

Más niebla y yo
desayunándome la escena.

-.-

Apenas se distinguen
el loro verde de la fronda,
el yuyo que simula la lavanda,
y los cercos, que intentan dividir
la tierra del Señor debajo de la niebla
de la mirada increpante de las aves.

Con todo
en este todo donde apenas se distingue
aquello opaco y tenebroso que es la nada
recalco las muñecas de la muerte
le quito la hoz y con un haz
la pulverizo.

Así la nada luce sosa
como nada
y el todo
como vida iluminada
libre de culpa y cargo.

-.-

Pasamos tres tacuaritas alineadas en un tendal,
una casa blanca, rodeada de naranjos
un molino abandonado por el viento
y pinares
alojando cerrazones

en todo momento
pensé en la talla
del hombre
y de la letra
.
.
.

-.-

Nos pasamos trescientos kilómetros
entre sueño
risas
y demás yerbas
.
.
.
Nos pasamos
al carril de la certeza,
de pura fruición por lo divino.

Por eso Dios
en estado gaseoso
no nos sacó los ojos de encima
y llegamos a casa
por el estrecho camino acostumbrado.

1 comentario:

  1. una mirada desde la carretera , una mirada tan amplia como el cielo
    "ruta y mas vacas desayunandose los campos", oh amiga que buen poema, escribes muy bien , que alegria conocerte.
    el caifan

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