viernes, 22 de junio de 2007

Tus razones, mi premio.


Me quebrantas
Señor
de madrugada
para que hinque el alma
compungida.



Me duele el pecho
Señor
y ya no importa
si se empapan los ojos en la calle
cuando tu mano firme en mi cabeza
instala probamente
corona y obediencia.



Me sucede
Señor
que tus razones
se escapan de esta boca
señalan el camino
motean lo que tocan.


Me apasiona
Señor
rondarte sigilosa
sin dar tregua al tiempo
que es verdugo de los tibios
que no es mío.



Me nombra
Señor
la lluvia inesperada
y se despeja el cielo
el día enjuagado
que palpo las respuestas.

2 comentarios:

  1. uno poema de humildade e busca do uso correto da vida. cada um acredita no que a própria vida levou por acontecimenteos unicos, a acreditar.

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  2. Tus comentarios certeros, hablan de algo más que fe...hablan de un mismo espíritu Ronaldo amigo mío.
    Acá es cuando digo "Dios nos crea y el viento nos amontona". Amén.

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