
Las manos se han dado cita
en el centro del pecho
para encerrar
en una cárcel de dedos
al vacío, al dolor,
al hambre, a la guerra...
Se han dado calor
se han confesado intimidades
se han hecho cómplices
y ante la ofensa
han acordado caricias.
en el centro del pecho
para encerrar
en una cárcel de dedos
al vacío, al dolor,
al hambre, a la guerra...
Se han dado calor
se han confesado intimidades
se han hecho cómplices
y ante la ofensa
han acordado caricias.

Las manos
que han sabido aplaudir
o estrechar a otras manos,
las que han logrado
pasar un ramillete de poemas
de izquierda a derecha
y viceversa con destreza,
aquellas
han de ser galardonadas.
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