lunes, 30 de enero de 2012

Lisura de la musa mía


La musa pide una silla, ni tan cómoda ni tan rígida
una infusión verde, aromática
un ventanal a la izquierda
y en el corazón, la pluma.

Y cómo no? la consiento, siempre la consiento
como ella a mí, cuando me llena los ojos de lágrimas
la boca de flores, las yemas de néctar
los días de gracia.

Ella pide un trozo de hoja
y de su sierpe, un pecíolo nos perfora.
Todo, mientras reímos reímos
hasta las tintas.

La musa pide una silla
una infusión, silencio
para escuchar el sonido
de la vida.

1 comentario:

  1. Hermoso Grace! A esta musa no hay que dejar de mimarla...

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gracias x el comentario! no dejes de orbitarme!