jueves, 10 de noviembre de 2011

Pulgarcita: quinto track






Su anhelo era descorrer el velo
su alhaja, una faja rosa pintada por su abuelo
ella ansiaba, ansiar cada vez menos
y a su paso iba dejando caramelos.

Estaba tan, pero tan convencida
de que la luna amaba amarla, así, dormida
que cada estrella era un verso inverso
de ese mundo, que no era como el suyo.

Sus dedos opinaban que las hojas
extrañaban sus letras
como los árboles añoran a los pájaros
cuando el calor o la sed los expatría.

Y sus ojos… ah! sus ojos
veían caracolas donde nadie
nadie las oía… Pero ya no lloraba, no no
al menos no por las mismas indigencias.

Había aprendido a reciclar el agua
especialmente la que salía de los lagrimales
con o sin motivo aparente. A esa altura su plan
era transparente, sereno, despejado.

Así que decidió dejar atrás, a la vista de todos
una bolsa pesada de valías, de sirenas, centauros y dragones
y siguió hasta la meta, descalza, oliendo a flores
tal como era y como Dios la trajo al mundo.

Su anhelo era descorrer el velo
su alhaja una faja rosa pintada por su abuelo
ella ansiaba, ansiar cada vez menos
y a su paso iba dejando caramelos…
(bis)

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