Volvió la mirada sobre los hombros sólo una vez
y sobre los hombres, ahora, con mucha indulgencia.
Caminó sobre sus huellas, juntó flores secas
que se fueron hidratando en el camino
y llegó a su infancia feliz.
Vio que todo estaba en su lugar. Pasó revista a todo
hasta la temperatura en aumento del té de manzanilla
y puso stop, presionando fuertemente
con las palmas de las manos
el corazón.

Flashforward
Ya había bebido la pócima:
un poema líquido, resplandeciente. Y
entre otros remates
había logrado alterar, ni más ni menos
que la secuencia cronológica de la historia
liberando a las aves del Paraíso
en versos breves.
Hoy juntaba cuarzos en las playas
y lágrimas petrificadas que traía la marea
quién sabe de qué profundidades…
Más en el desenlace
sonreía
son-reía
son
reía
...