miércoles, 27 de agosto de 2008

Mora y el árbol de la dulzura





Besos a Mora, Lara y Tulo


La tarde menos pensada
vi venir a Mora
con su aura malva
en traje de baño, jacintino quizás
-ya no recuerdo… -
Tenía baldes y palitas en las manos
añoraba ir donde el agua
apenas toca la arena
donde el sol
restringe la esencia lívida
de las carencias.

Con un par de bucles esculpidos sobre la cara
se acercó a mi niñez adormecida
y me susurró un secreto
en el dialecto liláceo de las hadas *.
Luego me abrió la mano
y con la misma actitud
poblada de encanto
cambió mi cicatriz
por su causa germinal.

Mora sonríe al sur de las palabras,
tiene eco en los confines del planeta,
hiende la luz de sus ojos caramelo
y en la pálida nieve desahuciada
condenada al blanco para siempre
...
anima un árbol
enhiesto, pajarero
colmado de trinos
y dulces frutas renegridas.

La tarde menos pensada
vendrá Mora
a teñirse la trompa como una mariposa
a segar los versos que ha plantado
a recordarme a mi misma
colgada de las ramas famélicas
de este árbol
de letras.


* En la jerga purpúrea de las hadas
Mora y yo
somos
Dríades, sacias, Sílfides
fadas, goljas, Damas de aiguo…

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