sábado, 2 de octubre de 2010

Mía Mantis



Religiosamente estás
mamboretá
con el oriente en esos dos
ojos tan raros
sin sacarle los tres
sencillos, medios
al céfiro, a la hoz
al atentado.

Solitaria me evocas
me repasas
me tienes me retienes
verdeazul, in-verso
cual presa entre tus patas.

Y no me resiento
no quedo espinosa
ni cárdena, no
no me defiendo
sólo estoy, quieta, muy quieta
y te miro de cerca, sin cercas
verjas, sin alambras.

Ya me has escuchado respirar
con tu oído extraño
desde el tórax
y no dudas en dejar
como yo
tu última muda… yerba, savia
hierba fresca.

Religiosamente vas
mamboretá, agresiva belleza
Mía Mantis, buen augurio
suspendiéndote en mis ramas
enseñándome a mutar
devorándote
la vida.

3 comentarios:

  1. Qué bello punto de vista!!..Te imagino agazapada entre las hierbas,siendo graciela y no siéndolo, sino otro detalle de la naturaleza.Metamorfosis del verdadero poeta que se sabe parte del misterio cotidiano. Para leer despacio, sintiéndo olores y texturas , disfrutando de ese instante, que trasciende lo descriptivo.

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  2. enseñándome a mutar...es bueno saber qué aprender de los maestros.
    Andrea Favelli

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  3. Borrar los jardines, eliminación de malas hierbas, dar cabida a las hierbas frescas ... renovación! Entonces, ¿usted vive! Besos para ti, Graciela!

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gracias x el comentario! no dejes de orbitarme!