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lunes, 6 de abril de 2009

Publicación reciente de Fatima Bouhraka

Se trata de "Revelación de los espejos" el prometedor poemario, - que es para mí un privilegio presentarles como joya de la literatura marroquí- refulge por su carácter sentido y fervoroso, por su permanente declaración de amor a Fès, al ser humano y a la paz. Desde la hondura y la nobleza de los gestos propios de Fatima, ella nos enlaza dulcemente y es por eso que participamos de su instancia traduciendo e interpretando sus profícuos versos. Del árabe al francés Habiba Zougui y del francés al español, la que postea - ¡ja!-

Sólo un tramo para el deleite y lo demás, de momento googleando o contactando con la autora.


Slide - tapa y contratapa


..."Disperso las hojas
del tiempo amargo
Dibujo tu cara - Fès-
una luna en mi mano
esta manzana en la mano se quema
por la nieve /el mutismo
Yo oculto mi herida
bajo mi párpado
Yo río con todo el mundo
Soy feliz hasta la amargura."

jueves, 26 de febrero de 2009

Al ritmo de Tagore

por Graciela Malagrida

Aquí estoy, frente a mi lap, mirando con la misma intermitencia de la brisa por la ventana. Tratando siempre de encontrar el nexo divino en las vidas de gente corriente, de todos los seres vivos, de grandes y pequeños, donde me incluyo. Suena de fondo inspirational music channel y comienza el viaje al mundo poético, filosófico, melódico de Rabindranath Tagore.
Tras zampar en la fruición que me produce la lectura de sus logros, sus poemas, historias cortas, diarios de viaje, cartas, y ensayos; sus pinturas y célebres canciones – hoy himnos - completan el cuadro de este sabio reformador cultural del arte bengalí, que transgrede las paredes de la historia, y los límites terrenos, saciándonos de lucidez.
Su huella ha quedado en nuestro idioma, unida a los nombres de Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez, cuyas traducciones de la obra son las únicas versiones castellanas aprobadas por el autor y consideradas prodigiosas labores de recreación literaria.

De su estadía en Argentina (1924) en la quinta Miralrio, Victoria Ocampo nos deja un registro de vivencias junto al escritor, en su libro “Tagore en las Barrancas de San Isidro”. Desde entonces, esa “dorada bengala” no ha dejado de brillar con más fuerza, en esta porción plateada del planeta.

Ahora tengo que detenerme en un punto que congrega hasta las estrellas del cielo y sus primeros fulgores, este verso:

“Si queréis comenzar a educar a los hijos de los hombres, cultivad en vosotros el espíritu del niño eterno”

Aquí alude a su exquisita sensibilidad y vocación por la educación, a la que todos deben acceder para buscar la verdad y ser libres. Y debo dejar que se me empapen los ojos una vez más y para siempre cuando a la hora de escribir acudo al niño y lo publico a modo de ejemplo. Vasanti, la niña de “El asceta” simboliza estos ideales. Pues, se define en “Tránsito”:




“Sólo una parte de mi don está en este mundo; lo demás está en mis sueños”.




Y asegura:


“El hombre es innatamente un niño, su poder es el poder de desarrollo”.



Tagore, entusiasta de la cultura del espíritu, nos marca con ternura inmensurable, con una vida dedicada al bien de sus semejantes desde su credo humanista. Credo que lo conduce a poner en acción ese amor por los indigentes, por los que tienen sed y hambre de justicia y alfabeto, de misericordia y pan. Su escuela experimental primera, su semilla, es hoy un bosque, al alcance de todos.

El deslumbra al principio de su vida como al final, pues en todo momento elogia la Alegría como la fuerza primordial, como el primer gesto de la creación y como energía impulsora del servicio. Su Himno a la alegría de los Niños alaba la vida de este modo:



“Vi que la vida (es) servicio. Serví y vi que el servicio era alegría”. “infinita luz de la alegría procedente del amplio amor que es todo el mundo”.



Y como la vara tutora de una planta tierna, preceptúa la “Bhagavad Gita” (cap. III, 20; trad. F. Tola)



“Debes actuar pensando sólo en el bien del mundo”


Dharma
por Graciela Malagrida

Al ritmo de Tagore
ansío la comunión con todo lo creado
y en el uni-verso estribo sin espuelas.
La felicidad me la gano día a día,
como “La mendiga” el pan,
como el niño de rodillas sucias
que menesteroso recorre descalzo las orillas
y recoge el alimento cardinal
en las plateadas aguas de Dios
en las arcanas razones del Paraná…

Al ritmo Tagore, los poetas
de este rincón mundo
pretendemos encendernos
expresar nuestro talento único
ser bengalas, fluir profusamente
desde la modesta palabra que riega precisa
los límites de la Tierra adulta
los relojes derretidos en el cielo
los deseos del corazón
del niño
eterno.