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lunes, 20 de septiembre de 2010

La otra jangada

por graciela malagrida




No era una súplica
más bien sonaba a demanda
a réplica ahogada, a forma falaz
a llanterío acumulado que nadie quiere escuchar
a lágrimas de cocodrilo. Lo cierto es que ella
no levantaba vuelo.Pasaban los años
y seguía igual, parchando su soledad
viendo crecer su angustia, insalubremente
rindiéndose al hastío poco a poco
zurciendo sueños entre cuatro paredes.

No era una lata, claro que no!.
Esa ristra de palabras herrumbradas
habían ahuecado las paredes de su voz
por donde se filtraba ya
la tirria. Le dolía. Ella sangraba desazón.

Había dado un paso al frente
de la oscuridad hacia mi…- cuánta ceguera!.
Había usado sus yemas
para hablar conmigo en el mismo idioma.- y yo tan sorda!.
-Me hubiera mostrado un costado más afable
de haber sido dichosa
-… pensé, mientras limpiaba
los raspones que me produjo su último manotazo.

Me miré al espejo y vi el rostro de la crueldad.
El Yo que nadie quiere ver. El Yo que a nadie quiere.
El fuera de sí. El que pretende codearse con flores
que jamás ha plantado…

Había dado un paso al frente
de la oscuridad hacia mi…
como si hubiera visto un destello
la cola de un cometa
como si quisiera colgarse…y mi Yo
estaba molesto, como toro herido
dePlazas y encierros.

Me sacudí una y mil veces.
Sufrí su acritud, me hizo entrar
en su quejumbroso juego
en su laberinto carmín
me obligó a caminar en la cuerda floja
en la tabla, a punta de espada
bajo una filosa razón: su atasco.

Volví en mí recordando la almadía
la otra, la que va río abajo, río arriba.
Volví, reanimando el reflejo del sol
la solemne tenuidad de ese instante divino:
sola, hasta quizás, un poco circunspecta
pero a flote, silente, brillante y sobria
feliz...

Volví en mí
por ese hilo de plata
cantando, panza arriba
como un insecto pasajero
de los camalotales. Volví remando
rimando y siempre
derritiendo relojes
almas de grava
casquijos.

PD:
Dejé de verla como a Naípi
pues ésta lloraba poéticamente
por amor
...
Dejé que la sangre se transformara en agua
en verso y torrente
en catarata.
No sentí remordimiento alguno
al dejarla
fluir.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Hidro_rimas

por graciela malagrida


Pienso en escribir poemas sobre el agua y se emocionan mis manos...G.M.



Flotación y naufragio


Una hoja verde
no pesa lo mismo
que una en blanco
pues lleva sus venas
glauca frescura, atractivo esmeralda
esperanza verdeselva
la mirada verdeagua del neófito
la carga genética, esa
que cautiva a la luz

y un principio líquido, agraciado
regido por Dios
y por la luna

La otra, sin embargo
sin rima, sin remo, sin color
se parece más
a la ausencia, al desamor
a la deriva o naufragio o muerte
a secas.


Super_vivencia

Para nadar en el 2015
deberemos empezar a concebir
una fluida neoidea del amor
para que nazcan sanos
actos de indulgencia

Para beber en el 2020
ocho vasos de agua bajo el sol
deberemos tragarnos la hiel
antes de emitir sonido

Para salvarnos
del anfibio, hambriento
surubí - yaguareté
deberemos mutar
a una forma de vida inteligente
antes que él.


Dulce brebaje

Para pensar en la miel
o en el oro que el sol
derrite en este río de palabras
será menester
construir un panal
ser obrera y pescador
reina sin humos, flor silvestre
preñada de polen cada día.

Será preciso
imitar a la fuente de vida
donde ha comenzado
con una sola letra
la tónica intención
de este poema.

Precipitaciones en red

No escribamos sobre el agua nuestros nombres
pues el amanecer, húmedo, proficuo
espléndido, anónimo
simplemente, los borrará
y no habrá memoria de ellos.

Mejor, plantemos una arboleda
un pulmón de especies nativas
aquí mismo
entre estas piedras preciosas
entre estos versos inacabados
sin tu alma entendida.

Mejor, hagamos brotar
el respeto por Natura
y la recompensa saldrá
de este pozo
de ciencia
infusa.

Mejor
evaporemos el Ego
por ensalmo
y abramos los grifos
de las cataratas
del cielo.